El secreto de los Hipsters

Kurt Cobain- Proto Hipster1

Muchos pensarán que detrás de un hipster sólo hay un gilipollas con unos padres que se han cortado en dar un par de ostias en el momento oportuno, y seguramente mirándolo caso por caso podríamos encontrar el mismo porcentaje de gilipollas que en cualquier otro conjunto de individuos, no más, pero estoy convencido de que todos juntos en su individualidad colectiva están lanzando un mensaje al mundo de la cultura y del arte de primer orden. Veréis. El hipster actual encarna con su actitud y con su vestimenta unos valores radicales que ponen de manifiesto la ambivalencia con la que estamos encarando este tránsito del Postmodern a la Edad Global, y lo que es más importante, están anticipando problemas y conclusiones que no están presentes aún en el mainstream, pero que han de llegar.

daniel johnston_protohipster2

Pongámonos en situación. El fenómeno hipster es un fenómenos global y eminentemente urbano, adoptado por personas con un grado de educación medio-alto, aunque en esto hay como en todo: los de verdad y los de pegatina. Normalmente interesados y grandes consumidores de cultura, alta y baja, e interesados en participar activamente en este sector [no son marginales ni outsiders, ni mucho menos, como otros grupos sociales coetáneos]. Basan su actitud y su comportamiento en un complejo código de signos imposibles de aprender. Se han de intuir o jamás se comprenderán y representan una nueva moralidad global que renuncia y detesta con ardor cualquier antiguo sistema de valores locales o del mainstream [ellos son la punta de lanza del mainstream, lo que pasa es que no lo saben] y que encuentra su sustento en la inseguridad de vivir en un mundo  en el que se acaban de perder  los últimos rastros de confianza en el progreso social y político, y que no sólo no censura eficazmente su Historia sino que proporciona información libre y tecnología suficiente para poder operar a nivel individual y en modo experto toda esa información y generar ideas y posiciones propias. Así pues, son personas con una alta conciencia individual y un desapego brutal por lo tradicional y lo físico, que ha dejado de ser el primer procurador de felicidad.

Poseer se ha sustituido por reproducir, y no sólo en la música, sino que en todas las manifestaciones de lo físico se ha producido un trasvase de confianza de la mercancía  [aquello que puede ser poseído], representante del antiguo régimen inaugurado con la industrialización, hacia lo virtual, paradigma de esta nueva era.

Hipster en 1940

Todo esto está muy bien, pero algunos se preguntarán: Cómo puedo reconocerlos cuando los vea, teacher? (es una broma, por supuesto) Aquí viene lo interesante: lo que empieza por ser una afirmación del yo mediante el cuerpo, acaba transformando al hipster, gracias a la superposición y  contradicción de signos y referentes, en un artefacto de hipertexto que redefine al sujeto como un ente abstracto, cuya manifestación de corporalidad se reconduce hacia una crítica independiente hacia la cultura de masas y hacia la Historia. Se trata de una crítica performática que diluye el cuerpo en una difícil propuesta de reasignación de identidad. Si hasta ahora, la ropa resultaba ser la significación del cuerpo, en grupos estamentales, la operación de vaciado de cualquier contenido cultural de las prendas en un hipster  actúa del mismo modo que los filtros del instagram o los 140 caracteres de twitter. Es la desliteralización del cuerpo. Cuenta Hegel que el desnudo no pudo aparecer hasta la Grecia clásica, donde gracias a la Razón ya no existía posibilidad de confusión del hombre con el resto de los animales. Hasta entonces la ropa era imprescindible, pues ahora también, un hipster desnudo no existe, es necesario que se vista y sea visible el ensamblaje de referentes culturales de cada una de sus prendas. Copy & paste para los más flojos, pero un auténtico ejercicio de experimentación formal de found-footage sólo para los ojos entrenados en los más atrevidos. Son la puesta en escena de una construcción del yo [no del tú], similar a la que se lleva a cabo en redes sociales y lugares de encuentro virtual,  pero no a través del intelecto, sino a través de lo físico.

venus hipster

La desmitificación de los valores, de lo local y de cualquier símbolo de clase previo, a mediados de los 90, cuando internet aún estaba en pañales, era una apuesta muy arriesgada y nadie podía intuir en qué medida las redes sociales, que aún no existían, iban a transformar la manera en que el individuo tiene de construirse y mostrarse. Había que ser realmente muy sagaz, y no me cabe duda que entre los máximos exponentes del arte y la cultura de los próximos 20 años [ya los hay, de hecho] un gran porcentaje será o habrá sido hipster. Parece que este fenómeno no durará demasiado y que mutará hacia otro formato más normalizado y de aceptación popular,  con lo que los hipsters auténticos y primitivos abandonarán el barco, pero de momento, lo que se puede ver, es que han anticipado una metodología de trabajo en la construcción de la identidad en la Edad Global despertando el odio de muchos otros grupos, señal de que lo han hecho bien.

Miguel Retamero

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  • Fuse

    eres un hipster e intentas escusarte. Falta de personalidad enmascarada entre argumentos como “gracias a la superposición y contradicción de signos y referentes, en un artefacto de hipertexto
    que redefine al sujeto como un ente abstracto, cuya manifestación de
    corporalidad se reconduce hacia una crítica independiente hacia la
    cultura de masas y hacia la Historia”. Vendes muy bien la moto, deberias votar a LEM.