A la espera del Mono Número Cien

En la caverna hay espacio para todos, tranquilos. Y si no lo hay, ningún problema, se amplía un poco por aquí y por allá, y todos para dentro. Si además la llenamos de confort y tenemos a las personas que están dentro ocupadas con un poco de panem et circenses, ya nadie se dará cuenta de las cadenas que les tienen atados y, por lo tanto, no sentirán la necesidad de salir. Se está tan a gustito en la caverna que, ¿por qué diablos querría uno salir? ¿Qué puede haber de más interesante fuera?

Un hombre griego llamado Sócrates hablaba de algo denominado conocimiento o, más correctamente, autoconocimiento, considerando a este último como presuposición del conocimiento. “Conócete a ti mismo” decía el filósofo, porque sólo a través del conocimiento de uno mismo (y de los propios límites) se consigue la sabiduría y, en consecuencia, la verdad. ¿Y entonces qué pasó? Simplemente que a Sócrates se lo cargaron, porque uno que conoce la verdad y se enfrenta a ella mirándola con sus ojos y evaluándola con la propia cabeza, pues, hacen de él una persona peligrosa. ¿Por qué? Porque podría contársela a alguien, por ejemplo a los que están en la caverna. Y claro, quien la ha construido no quiere que eso pase porque si la caverna se vacía, su poder se derrumba con ella.

La alegoría de la caverna de Platón es tan actual que no resulta difícil reconocerse con aquellos prisioneros que la habitaban. Hoy en día podemos verla en el poder que tienen los mass media sobre la opinión pública, un poder tan grande, fuerte y difuso que es capaz de controlar y manipular la información según les convenga.

Películas como Matrix, El Show de Truman o Dark City, entre otras, han recurrido a esta metáfora. Mientras en las artes plásticas los que se han dado cuenta de que estamos metidos en una caverna son el artista del surrealismo pop Alex Gross; el surrealista japonés, un poco más cafre, Tetsuya Ishida; el italiano Max Papeschi y, en las artes visuales, el digital artist Kenneth Tin-Kin Hung, por mencionar sólo algunos.

Tetsuya Ishida_3

Tetsuya Ishida_2

work by ISHIDA TETSUYA

Fashion Victim

Fashion Victim, Max Papeschi

The Holy Spirit

The Holy Spirit, Max Papeschi

Greetings from Baghdad

Greetings from Baghdad, Max Papeschi

Greeetings from Italy

Greeetings from Italy, Max Papeschi

Minnie and Mickey Mouse Just Married

Minnie and Mickey Mouse Just Married, Max Papeschi

En el ámbito musical los que se han librado de las cadenas son los daneses WhoMadeWho, que proponen un vídeo clip espectacular, The Pitfalls of Modern Man, compuesto por dos de sus singles, Running Man y The Sun, ambos del álbum Brighter, de 2012. Los 11 minutos de duración de The Pitfalls of Modern Man cierran la trilogía que el grupo empezó con los anteriores Keep Me in My Plane y Every Minute Alone. Un verdadero cortometraje que pone en discusión los “principios sin valor” sobre los que se basa nuestra sociedad actual.

Aunque vayan ampliando la caverna y la vayan dotando de más y más comodidades, al final siempre habrá alguien que acabará preguntándose si además de eso hay algo más… y si consigue descubrir que sí lo hay, entonces, antes o después, esa otra visión del mundo será conocida por otras personas, hasta llegar al Mono Número Cien con el que, finalmente, la caverna se desmoronará.

Pero bueno, tampoco confiéis demasiado en su llegada, porque la del mono es sólo una leyenda urbana. Espabilad solitos, y rápido. Ya estáis tardando.

Texto:Lidia @ilmioamicoSbrat

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  • http://twitter.com/hankchi75 Massimiliano

    Muy bueno!
    «Entonces qué pasó? Simplemente que a Sócrates se lo cargaron…», facil, no?
    ah, y «Greeting from Italy» es brutal.