Gypsy Dandy

Tiempos de rescates que no llegan, vida al borde de la pobreza. A lo largo de la historia hemos vivido situaciones parecidas o incluso peores. Que se lo digan a los chicos del siglo de oro. Pero no nos fustiguemos, el potencial de nuestras gentes se alumbra en cada calle, en cada barrio. Los que defraudan son siempre nuestros representantes políticos. La tierra que dio a luz a Velázquez, Dalí, Buñuel o Albéniz sigue dando frutos, aunque se nos quiera vender lo contrario. En algún punto oscuro del siglo XX los despojos de aquel maravilloso arte nos inundaron de caspa. No obstante, debajo de esa suciedad podemos encontrar propuestas culturales sofisticadas y con un enorme calado humano que en nada tienen que envidiar a nuestros ídolos extranjeros. Formas de vida alternativas que nos hacen plantearnos cosas. No hace mucho un Dandy castizo fabricaba su propia dolce vita andaluza.

Roberto González nace en medio de mucho arte un 20 de febrero de 1951. La malagueña calle Mármoles, colindante a los barrios bohemios de El Perchel y La Trinidad da fe del acontecimiento. La zona es residencia de trabajadores honrados y muchas fiestas salvajes hasta el amanecer. Por ella moran personajes tan flamencos como El Pipayo, María La Faraona, La Pirula, Pepito Vargas o el escultor Juan Vargas. El ambiente artístico que se vive en el barrio se inserta en el espíritu del pequeño Roberto.

Comienza sus estudios en el colegio San Agustín dentro de un paraje de ensueño: el convento de San Agustín. A pesar de demostrar una perspicaz inteligencia, el chico no va bien en los estudios y sus padres le obligan a ir a una academia a mediados de los sesenta. En este centro entabla amistad con José Víctor Otero, una de las primeras personas con las que intercambia impresiones sobre gustos musicales.

Una tarde Roberto decide invitar a su nuevo amigo a merendar a casa. Le enseña su modesta colección de vinilos. El Dúo Dinámico y los Brincos copan su discografía. Deciden improvisar alguna canción en aquella habitación de colegial. Ambos están aprendiendo a tocar la guitarra para desesperación de la madre de Roberto, Loli. Ella se evade de esos molestos ruidos en la pensión que regenta.

José Víctor decide devolver la invitación e invita a su amigo a casa. Escuchan discos que cambian por completo la percepción acerca de la música de Roberto. Descubre a Manfred Mann, The Animals, The Kinks y a los Beatles. Queda impresionado y se plantea hacer algo similar. Ensaya sin parar hasta crear los Cúcanos, junto a José Víctor. El nombre se le ocurre al propio Roberto. Se trata de un juego de palabras. El cuco es un pájaro que pone huevos en nidos ajenos, al igual que ellos tocan con instrumentos prestados en un local que no es suyo.

El local de ensayo pertenece a los Robots, un grupo malagueño de versiones de los Beatles. Los Cúcanos prefieren los covers de Procol Harum, Bee Gees o Rolling Stones. Unos meses después ambos grupos se fusionan creando Royal Group en 1967. Los dos amigos fundadores de los Cúcanos tienen una breve experiencia con otra banda llamada Jone´s, en 1968. Actúan en Casablanca a pesar de ser menores. Para lograr la permisividad de la policía de entonces consiguen un permiso estudiantil firmado por sus padres. En Marruecos terminan por conocer en profundidad la vida nocturna. A su vuelta continúan con su vida de Dandys.

En 1970, Roberto pasa unos meses en la localidad francesa de Choisy Le Roy. Vive con unos familiares y descubre una forma de ver la vida más libre y vanguardista que la conocida en la España franquista. Se hace entusiasta de Fellini persiguiendo un refinamiento similar al de la Dolce Vita. Le interesan Pablo Neruda y Herman Hesse. Ese mismo año forma la banda Fresa y Nata, a su regreso a Málaga. La banda dura poco y en 1972 funda Sabor Band.

Los viajes provocan que la mente de Roberto tenga una percepción de la vida mucho más abierta que la del español medio. Esta circunstancia le vale para que un año más tarde viva una intensa relación amorosa con Reijki, una bella holandesa que conoce en las calles de su ciduad. Trabaja en un banco de Torremolinos por petición expresa de su madre. Su experiencia laboral le provoca un desprecio absoluto por el dinero que le acompañará toda su vida. Se casa con su novia holandesa, deja su trabajo y se marcha con su flamante esposa a Holanda. Allí conoce la marihuana y se involucra en la defensa por la legalización de la planta. En los Países Bajos se gana la vida tocando en la calle hasta que conoce a un español que le ofrece la posibilidad de tocar Rumba en varios locales de Amsterdam. Su matrimonio no termina de fructificar y decide regresar a Estepona.

A su vuelta se relaciona con gente acérrima del sonido Canterbury, o lo que es lo mismo; The Wild Machine, Gong, Soft Machine… Al mismo tiempo conoce a Raimundo Amador y a Kiko Veneno. En este momento es un adinerado pero vive como un hippie. Hereda una importante cantidad de dinero proveniente de la venta de la pensión de su madre. El notario responsable de la transacción le busca incesantemente para efectuar el pago. Roberto tiene una alergia crónica al dinero y evade al notario.

En 1975 los hermanos Ramírez – Pepillo y Pedro – buscan un vocalista para un grupo gibraltareño que actúa en un camping de la zona cada verano. El encuentro deja una huella profunda en los Ramírez. Cuando le conocí venía de Amsterdam tras haberse casado con una holandesa. Era muy culto pero muy anárquico. Se inventó un sistema para no tener que memorizar las canciones. Recuerdo que el mamón cogió el micro y nos quedamos cuajaos con su versión de un tema de Deep Purple. Estos recuerdos de Pepillo preceden a la formación The Glass World Creation.

Comienzan a girar juntos por Andalucía a través de diversas formaciones en función de los artistas fijos que estuviesen en disposición de actuar. En un escaso margen de tiempo surgen y desparecen Hamelín, Malaka, Jamaica o Alcaramán. Crean composiciones acorde con sus refinados gustos musicales pero las envuelven de un aire callejero. Roberto decide irse a vivir a Las Campanillas, una especie de comuna cultural en donde los psicotrópicos y las ansias de libertad creativa llenan el tiempo.

En este lugar Roberto se transforma en Rockberto y comienza a gestar Tabletom, su banda definitiva. A la comuna acuden personajes de todo tipo atraídos por el espíritu libertario de aquella finca. Uno de ellos es el gran Camarón de la Isla, que se convierte en íntimo del renacido Rockberto. Él le dedicará su Me estoy quitando, en alusión a la adicción del cantaor por la heroína.

También recibe visitas de la policía buscando un laboratorio de trippies que no existe. Rockberto es interrogado por los agentes y se defiende alegando que se trata de un espacio cultural creado para su grupo Tabletom. Los policías intrigados le preguntan por el significado de la palabra. La respuesta les deja anonadados. Ta-ble-tom: Deja tu oreja en el Nirvana.

La banda se fundamenta en la lucha por la legalización de la María y en Rockberto, Perico, Jesús Ortíz, Zurita y Javier Denis. Tabletom sirve de estímulo a Roberto para plasmar de manera artística lo aprendido en su viajes por Europa. Quiere propiciar un cambio de mentalidad en la arcaica España de la época. En los primeros dos años de vida de la nueva formación se hacen notar en conciertos por toda la península: Bilbao, Madrid, Sevilla y sobre todo la feria de Málaga de 1978.

En la feria actúan en la caseta del Partido de los Trabajadores con un éxito de público rotundo. Tocan temas de Cream, Stevie Wonder o Leño. Se convierten en la primera banda de Rock que actúa en el festejo. Su nombre empieza a retumbar en las cabezas de los malagueños.

Ese mismo año graban su primer álbum. Mezclalina se convierte en un disco único que les lanza al reconocimiento popular en su región y entre los artistas más underground de la época. El sensacional ojo clínico de Ricardo Pachón, mánager de Camarón o Pata Negra, es el responsable de esta grabación. Temas como Mezclalina, Tipos duros o Zero-Zero generan un gran impacto en la audiencia. La tendencia a la impuntualidad de Rockberto le juega malas pasadas. Por un retraso suyo está a punto de suspenderse una conferencia junto a Kiko Veneno en la facultad de Derecho sobre la marihuana a principios de los ochenta.

Lanzan su segundo disco en 1983, titulado Recuerdos del futuro, con temas como Reggae las plantas. La banda se embarca en la llamada fiesta de la autonomía, una especie de gira en la que coinciden con otros artistas andaluces como María Jiménez, Silvio o Camarón. El propósito del evento es conmemorar la autonomía andaluza. En uno de estos conciertos Tabletom comienza a tocar Why we don´t do it in the road?, un tema de los Beatles. Rockberto improvisa e inserta la letra de Andaluces de Jaén sobre la base de la canción. El público enloquece y le eleva a los altares. El THC lejos de mermar su capacidad creativa le lleva a crear espectáculos improvisados en cada concierto. Unos eventos en los que el artista malagueño recita poemas de amor o lanza incendiarias premisas sobre las penurias de la sociedad española. Se convierte en un referente de toda una generación de andaluces. Su reconocimiento lejos de su región es minoritario fuera de los círculos musicales.

Él se define como un poeta que no sabe escribir, un músico que no sabe de música pero sobre todo como un ser alegre pero a la vez triste, alguien que llora porque se enamora y que procura enamorarse cada día. En los ochenta continúa con su vida de excesos y se embarca en un proyecto paralelo a Tabletom en 1985: Rockberto y los Castigos. Abandona su banda alternativa en 1989.

No hay nuevo disco de Tabletom hasta 1992. Inoxidable se convierte en su tercer disco de estudio tras casi una década sin nuevo material. Participan en la gira Rock Andaluz. Ayer y hoy. Continúa explorando su Rock progresivo con aire a Jazz. Busca un sonido similar a Van der Graaf Generator. Tres años más tarde lanzan su primer LP en directo. Vivitos y coleando se convierte en una reivindicación de la banda. La grabación tiene lugar en la discoteca Pincho Luna y colaboran personalidades como Raimundo Amador.

En 1996, Extremoduro incluye su Me estoy quitando en el superventas Ágila. El Rock estatal gira la cabeza hacia el sur buscando al creador del hit del álbum. Rockberto reconoce que le gustaría regalarle sus letras al grupo de Robe Iniesta y admite que lo único que cambiaría de su vida es ser más inteligente y estudiar solfeo.Que me llamen músico suena a cachondeo. Un par de años después, en plena madurez creativa de Rockberto nace La parte chunga, con temas como El coyote o Málaga.

Termina el siglo XX con una sentencia definitoria de su ser. El hombre podría sobrevivir sin drogas pero la vida tendría menos variedad, sería como vivir en una isla comiendo bananas y cocos mientras te pierdes lo demás. Lo único que sobra en la vida es el dinero. En 2002 durante un encuentro casero con el periodista Manuel Bellido se entabla una conversación acerca del surrealismo de los malagueños cuyo arte, en lugar de estar incentivado por las autoridades culturales de la ciudad, es ignorado. Rockberto aparece en la estancia con una guitarra y compone sobre la marcha Guadalmedina, considerado un himno popular en Málaga.

Ese mismo año lanza al mercado 7000 kilos, un álbum que refleja el reconocimiento de la banda entre los músicos españoles. Cuenta con la participación de Robe Iniesta y Kiko Veneno, entre otros artistas. Rockberto afirma que no hay en el mundo suficiente dinero para comprar los quereres y el amor verdadero. Por favor, pirateadme.

En 2004 sale a la luz un disco libro recopilatorio de la banda. Raimundo Amador, ante el ritmo alocado de la vida de su amigo Roberto afirma que los demás hemos asentado, más o menos, la cabeza pero él lleva toda la vida igual, no se corta ná. Él responde: La libertad hay que conquistarla día a día.

En 2009 sale el último disco de Tabletom. Sigamos en las nubes fusiona las pasiones de Roberto; Jazz, Rock y música clásica. Cuenta con colaboraciones de lujo. Pepe Bao, Los Delinqüentes o Tony Romero, de Chambao participan en la grabación. Su estado de salud es delicado debido a problemas respiratorios. Se ve obligado a cancelar alguna actuación. Él bromea diciendo: El día que me muera que me echen 3 en 1 para irme sin hacer ruido. A pesar de su salud quebradiza no renuncia a sus cigarrillos ni a sus canutos.

En 2011 es ingresado en la UCI del Hospital Clínico de Málaga. Pide a sus amigos que le lleven al hospital marihuana. Tiene una mejoría, le suben a planta y alguien le cuela un cigarro. Entubado visiona una canción: El hombre enchufado. Muere por insuficiencia respiratoria a las 4 de la mañana de un triste 12 de junio de 2011. Las reacciones no se hacen esperar. Raimundo dice que me lo imagino de fiesta allá arriba con los grandes: Miles Davis, Morrison, Hendrix o Joplin. Kiko Veneno, muy afectado se limita a decir: ¡Qué tío más grande! Siempre en mi corazón. El ayuntamiento de Málaga concede al grupo el honor de tener una calle en la ciudad. Al entierro acuden artistas y fans desconsolados. Poco después se celebra un concierto homenaje a Rockberto donde participan gente como Luz Casal, La Mari de Chambao, Kiko Veneno, Raimundo o Tony Moreno, de Eskorzo. Éste último genera un increíble impacto en los hermanos Ramírez que le eligen como sustituto de su ex-líder. Tony acepta encantado. Nunca será lo mismo.

Rockberto es un ejemplo cercano de que hay mentes muy por delante de la época que les ha tocado vivir. Joyas cuyo brillo pasa desapercibido para esa ingente masa a la que domestican con música adormizante y artistas que no merecen tal consideración. Son ignorados porque visualizan una forma de vivir libertaria y fuera del sistema. Es normal, hay que consumir y abrir la oreja al Nirvana deja muy poco espacio para que una pantalla te llame fracasado si no estás a la moda o no te compras un coche de gran cilindrada. En épocas como la que vivimos de colapso sistémico no está mal que nos recuerden que un vecino nuestro pudo vivir de forma distinta. En la península también tuvimos alguna estrella del Rock, aunque su modestia y desapego al materialismo le hicieron caer en el olvido de la mayoría.

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  • Nereida

    La historia como al igual que nuestras vidas es un ciclo y lamentablemente ya estamos en uno largo y oscuro pero siempre hay algun tipo de iluminación…