Cruïlla, gracias por fucking todo

El pasado 6 y 7 de julio tuvo lugar en Barcelona el Cruïlla, un Festival de música al que los integrantes de Freshland pudimos asistir.

Llegamos a eso de las nueve de la noche, queríamos ir a ver a Iggy Pop & The Stooges, más por temor a perdérnoslo que por ser fans incondicionales, nuestra ignorancia superaba todo tipo de expectativas y poco le bastó a la fiera de Michigan para dejarnos boquiabiertos. Era un terremoto en el escenario, un incendiario de masas que parecía alimentarse de la euforia colectiva. Se fue haciendo grande y grande hasta tal punto que estuviera en la parte que estuviera de ese gigantesco escenario se le veía, todo lo que allí sucedía era gracias a él. Con I wanna be your dog demostró que la edad es una invención de los serios y los mandó a todos ellos al carajo arrojándose sobre el público que lo manteó hasta absorberlo, rápido los de seguridad le sacaron de entre la gente aunque él insistió en seguir en contacto con los suyos, saludando a los cientos de brazos sin rostro que se contentaron con acariciar unos segundos la «tersa piel» del cantante de 65 años. Cabe destacar que ninguno de los integrantes de la banda tenía micrófonos, quedamos atónitos ante la claridad y potencia de la voz de Iggy, que aguantó monopolizando los sonidos vocales, sin perder el aliento durante la hora y media que duró el concierto, del que se despidió al grito de : ¡Gracias por fucking todo! Gracias a tí, majo.

Después decidimos dar un par de vueltas para ver con qué nos sorprendía este Festival de calcetines desparejados, nuestro objetivo era ver a The Pepper Pots, pero eso no podía suceder hasta la una menos cuarto. Nos decantamos por ir a ver el concierto del escenario Cases de la Música, donde horas antes habían tocado Los Tiki Phantoms. Allí estaban los madrileños Depedro con su música Latina salpicada de Folk, estuvimos un buen rato disfrutando del mestizaje social del festival, bailando al ritmo de un par de baladas de esas que le pegan bien a las noches de verano. Luego quisimos visitar el escenario Cruïlla, allí estaba Nneka y su mezcla de Reggae, Soul y Drum&Bass, con las que alcanzó los 2,5 millones de visitas en youtube y la colocaron en el Top 20 de las listas británicas.

Cuando volvimos al escenario donde horas antes había actuado Iggy Pop & The Stooges lo hicimos atraídos por un sonido plural, era el de Gogol Bordello, una banda cuyos integrantes proceden de Rusia, China, Ecuador, Estados Unidos, Etiopía, Israel y está capitaneada por un ucraniano de ascendencia rumana y rusa, Eugene Hütz. Con tal popurrí étnico no teníamos excusa para no bailar, la fiesta estaba dentro y fuera del escenario, el ambiente impagable igual que el descubrimiento de esa música hija de varias culturas.

Como en todos los Festivales, había un apartado de stands y decidimos dar una vuelta para ver lo que se cocía, nos detuvimos en uno de ellos, había un disco de Joan Colomo que nos llamó la atención decidimos hacernos con él, pero resultó ser el stand de Verkami, la empresa de crowdfunding que ha revolucionado la producción cultural en los últimos años, les felicitamos por su trabajo, pillamos unas pegatinas y nos dirigimos al concierto de The Pepper Pots que ya estaba a punto de empezar.

El escenario de Cases de la Música se fue llenando paulatinamente, conseguimos un sitio privilegiado en el medio y esperamos a que apareciera la big band de las pubillas de Girona. Uno de los saxofonistas hizo una introducción digna de los showmans del mejor casino de Las Vegas y allí aparecieron las tres voces del Soul catalán. El concierto fue in crescendo, empezaron tímidas y sin riesgo pero poco a poco fueron ganando confianza, el público reaccionó a su seguridad y primero movió un pie, y luego el otro, y luego las caderas y así hasta la cabeza, y todo se convirtió en baile. No sabemos si fue por saturación por su gira con Eli «Paperboy» Red o por la intimidad del escenario, la verdad es que esperamos un poco más de actitud por parte de las tres chicas que estuvieron correctas.

Entramos en el Cruïlla expectantes ante un Festival que desconocíamos y que nos hacía levantar la ceja, ¿cómo podía La pegatina compartir festival con Iggy Pop o Guadalupe Plata? Una vez allí lo entendimos todo: el Cruïlla Bcn huye de etiquetas, es un festival para pasarlo bien y celebramos que se lleve a cabo en nuestra ciudad, repetimos el año que viene, ¿no?.

También te puede gustar