La delgada línea

Mirada perdida

Nadie sabe muy bien cuál es la frontera entre la genialidad y la locura. Seres erráticos, diferentes, que crean un universo paralelo para poder sobrevivir. Los genios conviven a diario con esa parte instintiva del cerebro que nosotros nos empeñamos en dormir a base de televisión. Suelen ser incomprendidos, tachados de antisociales y aislados para que no nos recuerden que hay otras formas de vida. Pero, ¿quién está más loco? Es el caso de Syd Barrett, la locura mágica de mirada perdida que cambió para siempre la música Pop.

Roger Keith Barrett ya era diferente cuando llegó al mundo en Cambridge. Era 1946 y las islas se preparaban para una dura posguerra. La encantadora ciudad universitaria aún no estaba preparada para los nuevos aires que aquel retoño traía bajo el brazo. De familia de clase media, su infancia discurrió plácida hasta sus 12 años. El cabeza de familia muere de forma repentina. La intimidad de la casa se ve reducida cuando su madre aprovecha la emancipación de las hermanas de Roger para alquilar las habitaciones vacías a huéspedes y de esta forma sobrevivir. Un futuro primer ministro japonés es uno de sus inquilinos.

El menor de los Barrett descubre pronto su pasión por la música, alentada por su madre, que le compra su primera guitarra con 15 años. Él mismo se fabrica su primer ampli. Un año antes, en un alarde de personalidad, se cambia su nombre por el de Syd Barrett, en honor a la leyenda local: el batería Sid Barrett.

El ingenio del renacido Syd empieza a destacar en la ciudad y en el Instituto conoce a un tal Roger Waters. La fascinación entre ambos crece en cuestión de minutos. Waters recuerda: «Tenía mucho estilo al andar». Esa es la primera sensación que deja aquel chico raro con aura. Es curioso porque se suele decir que todas las estrellas tienen un caminar peculiar. Recuerdos fugaces de Syd Barrett sobre aquellos años: «Roger era mayor que yo, teníamos una camioneta y nos gastamos mucho dinero en pubs y fiestas».

Syd Barret

En sus últimos años en Cambridge explora el Blues y el Rock en varias formaciones. Compone ritmos muy diferentes a lo escuchado hasta entonces. Así nace la psicodelia británica. Le influencia el Blues más purista, los Stones, Love, los Beatles y The Byrds. Las mujeres se vuelven locas con el pintor y poeta Barrett, su sensibilidad provoca que su ciudad se le quede pequeña y se embarca rumbo a Londres. Se matricula en el Camberwell School of Art y retoma el contacto con Roger Waters.

La capital británica es un hervidero cultural, los clubes del centro se llenan de aspirantes a estrella del Rock. Es el mejor caldo de cultivo para el talento creativo de Barret. Waters le invita a unirse a su banda de versiones Sigma 6, donde coincide también con Nick Mason y Richard Wright. El encuentro cambia la vida a los cuatro y Syd se convierte en el líder absoluto de la banda. Sus canciones y sus melodías contrastan con la escena londinense destinada al Pop más rudimentario.

The Pink Floyd Sound

Syd Barrett decide cambiar el nombre de aquella formación creando uno de los mitos más sólidos de la música moderna. En tributo a los bluesmen Pink Anderson y Floyd Council nace The Pink Floyd Sound. Dos versiones de Slim Harpo son los primeros temas del nuevo grupo; Lucy Leave – cover de Gloria – y I am a king bee. Su música comienza su deambular por clubs y por discográficas. Las experiencias psicodélidas del LSD abren la mente de Syd. Su creatividad le desborda y se transforma en una especie de genio loco y errático. El estilo avant garde de Pink Floyd inunda Londres.

La creatividad de Syd

El sello que lanzó a los Beatles, EMI, se fija en la especial percepción de la realidad del chico de Cambridge. Es 1967. Los cuatro miembros desconfían de las reglas arcaicas de la industria aunque aceptan el acuerdo y se ponen a trabajar en su primer álbum. The piper at the gates of Down se graba en Abbey Road. Norman Smith, el ingeniero del Sgt. Pepper´s, es el responsable de la producción. Syd detesta las imposiciones y boicotea cada orden de Smith. Su mente empieza a estar poseída por los psicotrópicos. Cada día de grabación llega a Abbey Road con dos canciones hechas. En una primera toma, el lirismo de su música impregna el santuario del Pop británico. Cuando su ingeniero le obliga a tocar una segunda vez para sincronizar los instrumentos, Syd cambia la forma de tocarla por completo creando una completa confusión en el estudio. Su genio no entendía de repeticiones.

Cuando termina la grabación, EMI les obliga a girar por Londres sin descanso. La mente de Syd empieza a flaquear. La banda detesta los directos. Se esconde tras unas potentes luces piscodélicas que crean un ambiente sacado de Las puertas de la percepción. La gente enloquece con lo nunca visto mientras Pink Floyd les detesta y arroja botellas de cerveza desde el escenario. Nada importa, la conexión entre ambos mundos trasvasa cualquier límite y Syd se convierte en gurú de la nueva sociedad.

syd

Arnold Layne, una canción sobre un travesti cleptómano, les lanza a la fama. Para entonces, el cerebro de Syd Barrett empieza a pagar la factura del consumo excesivo de LSD, Mandrax o cualquier alucinógeno que pudiera conseguir. En una entrevista concedida a Pat Boome su mente desconecta de tal forma que no es capaz de responder pregunta alguna. Su conducta errática empieza a mosquear a sus compañeros de banda llegando a su culmen en una actuación que pasó a la historia a mitad de camino entre la leyenda y la realidad.

Su peinado era esencial para su ego. En la previa del directo, les comenta a sus compañeros que le dejen sólo para acabar de conseguir el efecto deseado. Sin saber muy bien por qué, Syd mezcla pastillas machacadas de Mandrax en un bote de Brylcreem para echárselo por la cabeza. Con el calor de los focos, la solución se escurre por su rostro y el público cree ver como se le derrite la cara a su chamán en pleno directo.

Mr. Barrett

Estos sucesos y la incapacidad de Syd de tocar en vivo provocan que Roger Waters le aparte de la banda contando con él únicamente como compositor. El sustituto de Barrett resulta ser David Gilmour, viejo amigo de ambos, que se incorpora a Pink Floyd poco antes de la grabación de su segundo álbum.

A Sourceful of Secrets es el último disco barrettiano de la banda siendo Jugband Blues la última aportación de Syd a la música de The Pink Floyd Sound. Tras la grabación, le invitan a marcharse. Su estado mental se encuentra muy mermado pero saca fuerzas de flaqueza para comenzar su carrera en solitario.

syd barrett

En 1969, Barrett, apoyado por Gilmour, graba Madcap Laughs. Este primer álbum es producido por su anterior banda y tiene colaboraciones más que interesantes, como la de Soft Machine. El lanzamiento del disco en 1970 tiene una acogida relativa en comparación con la repercusión posterior que tendría.

Aprovechando la inercia graba su segundo disco, Barrett. Incluye canciones escritas durante su infancia como Elephant efervescence. Y ahí se acaba la vida pública de Syd. Años después, EMI, trata de grabar nuevo material. Según se cuenta, este disco es el fruto de la insistencia de David Bowie, devoto fan de Syd. EMI lo considera inescuchable, debido a sus incoherencias melódicas y abandona el proyecto sin grabar ni una sóla pista de voz. Todas las letras trataban el tema de la locura. En 1988 esta sesión formaría Opel.

barrett

En 1975, Pink Floyd convierte su disco I wish you were here en un homenaje a su ex-líder. La pieza central del álbum, de casi media hora, habla directamente de la locura mágica de Barret. Se trata de la inolvidable Shine on you Crazy Diamond. Syd se recluye en casa de su madre en Cambridge. No sale a la calle más que para hacer recados domésticos. Empiezan a surgir multitud de rumores acerca de su vida y su estado mental. Una revista musical promueve una sección donde los lectores narran sus encuentros fortuitos con Syd Barrett, como si de un avistamiento OVNI se tratase.

A pesar de su ostracismo, varios músicos de los ochenta le hacen los honores publicando un disco tributo llamado Beyond the Wildwood: A tribute to Syd Barrett. EMI aprovecha el tirón para publicar Opel, el disco que había desechado casi veinte años antes. Se rumorea ridículamente que Syd se ha hecho rico vendiendo setas alucinógenas. Unos periodistas franceses le encuentran por la calle y consiguen una entrevista, a pesar de la oposición de su madre. En ella dice no recordar ningún grupo llamado Pink Floyd ni a ninguno de sus antiguos amigos.

Pasa las horas dibujando, haciendo bricolaje y viendo la televisión. La fama le sigue persiguiendo muy a su pesar. En una gira de David Gilmour, los emergentes TV Personalities difunden la dirección de Syd. Gilmour expulsa a sus teloneros, una vez bajan del escenario. La locura se apodera de sus fans que le buscan encarecidamente.

La soledad de Syd

Barrett no se reconoce en Syd. Pink Floyd se vuelven a reunir en el concierto benéfico Live 8 donde le hacen un homenaje mediante su I wish you were here. Syd no se molesta en encender el televisor. El anti-héroe del Rock muere el 7 de junio de 2006 debido a una crisis pancreática. Alejado del mundo quizás encontrara la paz mental que tanto ansiaba.

Nunca sabremos en qué parte de la frontera entre la genialidad y la locura se encontraba su cabeza. Un personaje repudiado en su época por tener una sensibilidad especial que nadie supo cuidar ni adaptar. Su mente en continua efervescencia cambió la forma en la que entendemos la música a día de hoy. El LSD le condujo a la mayor cota creativa de la historia de la música, y después a ¿la locura? Lástima que pagara un peaje tan caro por su talento incomprendido.

El mito

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  • Christian

    Es Roger Keith «Syd» Barrett… No Robert

    • Freshlandmag

      Tienes razón Christian, gracias por el aporte ! un saludo!