¡Peligro! Autodestrucción

GG Allin

Muchos creen que el verdadero arte debe provocar algún estímulo para poder ser considerado arte. Si esta afirmación fuese cierta, GG Allin sería el mayor artista de la historia. Una oda a la autodestrucción, Allin creó el espectáculo más grotesco que hayan visto ojos humanos. Una década turbulenta como los 80 le marginó porque no comprendía lo que el animal público número 1 le ofrecía. Probablemente nuestra generación tampoco esté preparada para algo así y es posible que ninguna generación venidera lo esté. Puro sexo, heces y Rock n´roll.

Como si de un nuevo profeta se tratase vino al mundo bajo el nombre de Jesus Christ Allin en un pueblecito de New Hampshire, donde el tiempo discurría lento y las ideas de modernidad quedaban lejos. Su hermano Merle es quién le pone el mote a GG, al verse incapaz de pronunciar su nombre. Desgraciadamente, la felicidad en casa de los Allin es fugaz. Cualquier parecido con el advenimiento de su tocayo es pura casualidad.

Su padre, fanático cristiano, tenía serios problemas mentales que descargaba sobre su mujer e hijos. Harta de maltratos e infelicidad, la señora Allin se divorcia de su marido en 1961. Ambos hermanos tardarían años en volver a ver a su progenitor. Se mudan a Vermont y dejan atrás su casa sin agua ni electricidad. Para colmo, el estado de salud del pequeño GG empeora debido a la, desconocida por aquel entonces, enfermedad de Lyme. Él mismo reconocería años más tarde que nunca llegó a superar aquella dolencia.

Si su infancia fue tormentosa, su adolescencia no le queda a la zaga. Marginado socialmente por no comulgar con las ideas de la comunidad, comienza a odiar profundamente el conformismo y la hipocresía de la gente normal, llegando a posar travestido en el anuario de la escuela. Su inconformismo, frustración y odio hacia quien no fuese él mismo es el caldo de cultivo idóneo para que el Punk y las drogas comiencen a correr por sus venas. Sin embargo, su primera experiencia con estupefacientes no puede ser menos convencional. Su hermano le esconde un ácido en una rosquilla y el subconsciente de Allin se desata. Se encierra en una habitación, se desnuda, comienza a destrozarla e intenta matar a su propio hermano por engañarle.

Allin de joven

Sus experiencias vitales le llevan a convertirse en un sociópata musical. Comienza un peregrinaje por diferentes bandas a finales de los setenta y principios de los ochenta. Se estrena como batería en Stripsearch. Abandona pronto este proyecto para convertirse en el auténtico agitador de la escena underground. Junto a su hermano, Merle, y Dino, el batería nudista inmortal forman la base de varias formaciones. Multitud de músicos se enrolan en los proyectos de Allin pero casi ninguno dura más de una semana. La violencia se apodera de las actuaciones de los Murder Junkies allá donde van. El ideario del grupo es simple: «Música para fastidiar, no para escuchar». Sus directos tienen una duración cada vez más breve debido a que GG se dedica a pasear desnudo por las salas buscando bronca, lanzando sillas, comiendo y arrojando heces, autolesionándose…

gg

Es lo nunca visto. El poder de atracción de aquella banda se multiplica a pesar del temor de los espectadores a recibir una paliza. En ocasiones, las palizas las recibía el propio Allin. La sangre como parte del ritual purificador del Rock. Actúa en la Universidad de Nueva York. La actuación es breve, GG se introduce un plátano en el ano y arroja sillas a los asistentes. La seguridad de la universidad llega a tiempo y el decanato le prohíbe el acceso a la institución de por vida.

Merle reconoce que «sólo hay dos maneras de acabar una gira; en el hospital o en la cárcel». Él, Dino y GG recorren el país empapados en alcohol, sangre y drogas. La afiliciación en torno a GG Allin crece de manera que algunos fans desean morir a su lado en el escenario. El propio Allin promete suicidarse en vivo como sacrificio al Rock. Su batería, Dino, le define como «Dios, Jesús y Satanás». La banda empieza a ser considerada un problema de orden público. GG reconoce que: «Me gusta estar un paso por delante de la ley».

Allin en libertad

Es por esta época, mitad de los ochenta, cuando intensifica su relación con la heroína y con John Wayne Gacy. Curioso nombre para un psicópata que violó y mató a decenas de menores. GG ve en él al incomprendido que lleva dentro y adopta una postura de hijo devoto. Anteriormente, le había dado tiempo a homenajear a su ídolo de infancia, Hank Williams. El icono del Country le motivó para crear Troubled Troubadour y Carnival of Excess, sus dos discos más elaborados.

En 1986 tiene una hija con una antigua novia con la que se consoló tras divorciarse de Sandra Farrow, su primera mujer. Nunca llegó a casarse con ella. A finales de los ochenta vive como un vagabundo. Hundido en la heroína y el alcohol, su inestabilidad mental aumenta al mismo tiempo que su dejadez por el materialismo y la higiene personal. «Odio las posesiones. Todo lo que tengo coge en una bolsa.». Los medios de comunicación comienzan a interesarse por el fenómeno y participa en programas de Jerry Springer y Jane Whitney, con gran eco mediático.

GG y amigas

Se le acusa de violación en 1989. La evaluación psiquiátrica le retrata como cortés, cooperativo y cándido. Entra en prisión, donde redacta su ideario. Una vez libre, quebranta su condicional por irse de gira con sus antiguos colegas. En uno de sus últimos cumpleaños, unos amigos contratan a una prostituta para que le orine en la boca. Sus shows comienzan a pasarle factura. «El público es el blanco y mi cuerpo, el arma».

gg en directo

Muere por sobredosis en 1993, como toda buena estrella del Rock. En este caso, un potente cóctel de cocaína y heroína es el culpable. Lejos de un escenario como había prometido, la muerte le visita plácidamente mientras dormía. Muchos de sus amigos se hacen fotos esa noche con su cadáver, creyéndole dormido.

Como buen amante del exceso tiene dos entierros: Un funeral tradicional irlandés, sólo para familiares y una fiesta salvaje para amigos, con GG de cuerpo presente. Por deseo propio, no es embalsamado y el olor a alcohol, heces y sudor del hinchado cádaver preside la estancia. Es enterrado con su chupa de cuero y una botella de Jim Bean. Cuando acaba la fiesta, su hermano le enchufa unos cascos con The Suicide Sessions.

Un artista destructivo, apolítico y antisocial que usó la violencia como reclamo de la inexistencia de la belleza. El anti-divo creador de la transgresión más salvaje que ha existido. Su espectáculo, para bien o para mal, resulta irrepetible. Una forma de transformar la sociedad mostrando el lado más oscuro de la raza humana. Eran los tiempos del Punk y la heroína. Nuestras mentes acomodadas del siglo XXI le ven ahora con una mezcla de pánico y fascinación.

gg

También te puede gustar