Freshland en Primera Persona

El fin de semana pasado el teatro del CCCB acogió el ciclo Primera Persona. Por motivos ajenos a nuestra voluntad nos perdimos el primer día pero nos contaron a grandes rasgos lo que había sucedido el día anterior: Juanjo Sáez habló desde un diván y Ben Brooks hizo una lectura mientras le tatuaban una pierna.

Teníamos motivos suficientes para ser optimistas así que entramos en el teatro y nos sentamos en una fila cerca del escenario. Pronto se iluminó la pantalla en la que proyectaron los estantes de un bar rebosados de botellas de Soberano, JB, Ginebra, Anís del Mono,… un bar de los de toda la vida a la que añadieron su respectivo sonido y lo dejaron de fondo.
Kiko Amat se sentó en una mesa con una mediana en la mano, en el otro extremo de la mesa había otra mediana y justo detrás de ella, Miqui Otero también sentado. Hicieron un teatrillo para dar pie a las actividades del día, luego Miqui Otero abandonó el escenario arrastrado por Martí Sales, cantante de Els Surfing Sirles y dio comienzo el segundo día del Primera Persona con Harto de todo: Que pagui Pujol!.

Los aplausos del teatro medio lleno dieron la bienvenida a tres expertos de la escena punk. Jordi Llansamà (Bcore), Joni D. (Autor de Que pagui Pujol!) y Jordi Valls (testigo de la explosión del punk del 76 al 79 en Londres). Lo primero que hizo el más veterano fue dirigirse al público y lanzar una silla, para dejar constancia del tema que se iba a tratar en esa mesa de bar: Punk puro y duro.

Kiko Amat hizo de presentador lanzando preguntas a los tres invitados que iban respondiendo por turnos. Se les pidió una canción, su primer contacto con el punk, un cartel y una foto. Los inexpertos quedamos satisfechos con esa breve introducción al punk de la mano de tres personas tan atadas a ese estilo de música que, como tantos otros, conlleva una forma de entender la vida.

Primera Persona

Después de cada sesión hubo un descanso de cinco minutos, tiempo suficiente para que fumaran los fumadores, se tomaran una cerveza los simpatizantes de la cebada y meara la gente de vejiga estrecha.

Cuando entramos de nuevo el escenario presentaba un aspecto distinto. Ahora en el centro había tres sillas de director de cine, en la de la derecha ponía Santiago Segura, en la de la izquierda Oscar Aibar y en la del medio Manolo Vázquez.

Se presentó como el décimo primer hijo del famoso dibujante y empezó con su intervención, que consistió en hacer un repaso en primera persona sobre la vida de su padre a través de pequeños cortes de la película “El gran Vázquez” de Oscar Aibar. La guinda del pastel la puso con una canción que cantó con la ayuda de Joe Crepúsculo al piano.

El plato fuerte de la velada estaba a punto llegar, el teatro del CCCB estaba prácticamente lleno a la espera de Jonathan Ames, escritor conocido entre otras cosas por ser el creador de la serie Bored to Death.

El escenario cambió de nuevo, ahora había un sillón con una mesilla al lado, detrás un minibar lleno de botellas y la pantalla proyectaba una librería. Se apagaron las luces y entró un mayordomo que leyó un texto detrás del atril. Una vez terminó dio paso a Jonathan Ames que entró entre aplausos, le pidió una copa de vino blanco al mayordomo, hicieron un poco de teatrillo hasta que empezaron con unas preguntas que iban apareciendo en la pantalla.

Le preguntaron por su faceta de escritor, por la anécdota más escandalosa y poco le bastó para meterse al público en el bolsillo, habló con desparpajo sobre todo tipo de cosas, enlazó una anécdota con la otra. La locura se desató en una respuesta que le pareció demasiado breve, nos merecíamos más por ser un público fantástico.

Entonces se sacó el cinturón y le pidió al mayordomo que le azotara con él, le dio con prudencia, luego llegó su turno, el mayordomo iba a ser azotado. El escritor se sabía con poder y le soltó un azote que retumbó por todo el teatro. Le ofreció al público su cinturón por si a alguien más le apetecía ensañarse con un mayordomo, un chico de la primera fila levantó la mano pero dijo que prefería azotarlo a él, el público estalló a carcajadas viendo como el showman cedía su trasero para complacerlo.

Su intervención fue sin duda la más aclamada de la tarde-noche, salimos del teatro pletóricos.

Fuimos a cenar algo cosa que hizo que llegáramos al final de la intervención de Antonio Luque (Sr Chinarro) y Jota (Los Planetas). A la hora de planear la velada teníamos muy claro que no nos queríamos perder a Els Surfing Sirles, el segundo plato fuerte de la tarde-noche.

El concierto del grupo de garaje-punk catalán se nos hizo más bien breve, homenajearon a varias bandas interpretando siete u ocho canciones míticas del punk estatal.

Lo que hace especial a este grupo es su carácter dual: por un lado se trata de un grupo de cuatro chicos normales, sin una estética marcada, la transformación llega cuando empiezan a tocar. Martí Sales, el vocalista, demostró el arraigo que tiene con el punk, interpretando con garra y autenticidad todas las canciones que se le ponían por delante. Si te va el desenfreno desde Freshland aconsejamos que asistas a alguno de sus conciertos.

El ciclo terminó en una especie de loop en torno al movimiento punk, una música y una estética tan pura que no entiende de maquillajes. Nada de extrañar teniendo en cuenta que sus organizadores están estrechamente ligados a la subcultura barcelonesa y conocen muy bien todo lo que gira entorno a ella.

Como medio que vive en la búsqueda constante de autenticidad, Freshland celebra que existan festivales como el Primera Persona que apuesta por un formato original y por el riesgo de mezclar a iconos internacionales con talentos locales, dicho esto esperamos poder repetir el año que viene.

Fotografía © Hugo Mendes

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