Tejer ya no es cosa de abuelos

Si me hubiesen avisado antes de que haciendo ganchillo hubiera podido tener un futuro como artista, quizás hubiera prestado más atención a cómo mi abuela trabajaba con la malla. A diferencia de mí, otras personas no sólo se han fijado en cómo se manejan las agujas, sino que han conseguido ir más allá, experimentando con ellas y llegando a darle otro significado. Así pues, tenemos varios ejemplos de cómo el ganchillo y sus resultados tienen ahora finalidades puramente artísticas.

El primer ejemplo es Kitta Please. Puede que no os suene, pero estoy segura de que todos habéis visto al menos una vez la imagen del autobús aquí abajo, ¿verdad?

Kitta Please, aka Magda Sayeg, es la artista urbana precursora del movimiento «yarn bombing«, también conocido como graffiti ecológico o guerrilla del tejido. Magda ha llevado su habilidad de tejedora urbana en todos aquellos espacios urbanos donde el hormigón es el rey. Fuera el gris y viva los colores hechos de punto y crochet.

Puede que su trabajo tan inspirador, haya servido como input creativo para otros artistas que presento aquí, como el grupo italiano Do-Knit-Yourself.

Nacido en 2006, y apoyado por la Triennale di Milano, Do-Knit-Yourself, ha participado en la misma con la exposición Dritto Rovescio.
«Hacer ganchillo es una forma de pensamiento, de mirar a la vida y al mundo. Hacer ganchillo significa percibir el tiempo que transcurre colgado a un hilo», son las palabras de Davide Rampello, presidente de la Triennale, que describe así la exposición.

Un último ejemplo, no menos importante, lo encontramos en el ámbito musical. La band Seventeen Evergreen, ha recurrido a la creatividad ganchillera de Sarah Applebaum, para la creación de las escenografía de su vídeo Polarity Song, una deliciosa y extravagante explosión de colores, todos rigurosamente hecho de crochet.

Por cierto, en otro post ya se había hablado de otra habilísima tejedora, la japonesa Toshiko Horiuchi y sus parques de ganchillo.

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