Depardieu inaugura Filmets

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La noche del viernes fue una noche muy lluviosa en la ciudad de Badalona. A pesar del torrente de agua, los asistentes invitados al festival no quisieron perderse el estreno de tan esperado evento y fueron filtrándose como pequeñas gotas de txirimiri hasta llenar a rebosar las dos gradas del Teatro Zorrilla hacia las diez de la noche.

Una vez en el interior, se respiraba ambiente de festival con una proximidad y calor no habituales en estos actos. Y es que si Filmets ya desprende una áurea por si sola esto es gracias a la figura de su director, Agustí Argelich, para mí uno de los nombres propios de la noche juntamente con los otros protagonistas, los cortometrajes. Argelich, una de las personas más respetadas y queridas en el sector del cortometraje, funcionó como pez en el agua haciendo de maestro de ceremonias y se paró a hablar con la mayoría de asistentes dando un trato casi personalizado. Una vez empezó la gala, se atrevió a marcarse unos pasos de baile al más puro estilo hollywoodiense para rematar con un guión bastante bien interpretado como presentador. Junto a Argelich estuvo presentando Bàrbara Sedo, quién posteriormente cogió la batuta de la gala.

El acto inaugural fue en general divertido y ameno, y se jugó con bromas telefónicas y cintas que se extravían mientras se agradecía y se repasaban las cifras de participación de esta edición. Una cifras que fueron récord con más de 2700 cortometrajes recibidos y casi 300 seleccionados en las distintas categorías.

Depardieu

Hacia las once horas, el otro protagonista de la noche, como no podía ser de otra manera, pasó a ser el cortometraje. La pieza escogida como inaugural, fue Grenouille d’hiver (la rana de inverno) protagonizada por Gerard Depardieu y la desconocida japonesa Eriko Takeda. Depardieu no pudo asistir al acto pero se excusó con un videomensaje, mientras que Eriko Takeda subió tímidamente al escenario para agradecer en catalán la invitación del festival. La rana de inverno se la comió de cabo a rabo Gerard Depardieu con su excelsa interpretación de viticultor que acaba de perder a su esposa y recibe la visita de una turista japonesa amante del vino. Por lo demás, el corto se queda corto para una historia que da mucho más de sí, quedando relegado a un formato inadecuado para que acabe de funcionar.

El acto siguió mostrando pinceladas de lo que aguardará estos días de festival con proyecciones de diferentes y variopintos cortometrajes. Destacó la animación y las nuevas tecnologías con piezas galardonadas en prestigiosos festivales como el corto Nuisible(s), premiado en Clermont Ferrand. A pesar de ello, el film que gustó más a la audiencia fue para el holandés Suiker (azúcar), que narra las trágicas peripecias que te pueden llegar suceder cuando tu vecina te pide un poco de azúcar y que puedes ver debajo de estas líneas.

El último cortometraje, con el que concluyó la inauguración, fue The legend of leaver dam procedente de Québec, región invitada esta edición. Este cortometraje, ganador el año pasado en la sección del Festival de Sitges, se atreve, de forma excelente por cierto, a mezclar el musical con el gore. Con un niño empapado en sangre y cantando a ritmo de soul acabó esta inauguración de la 37ª edición de Filmets, augurando unos días de excelentes cortometrajes, que recordemos son todos gratuitos.

T. Oriol Martínez

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