Beefeater in-edit…in progress

Sin las clásicas colas a lo largo de las manzanas de l’Eixample, la sala principal del cine Aribau de Barcelona fue llenándose de asistentes para la presentación de la novena edición del Festival Beefeater In-Edit. La lluvia, intermitente durante todo el día, dio una pequeña tregua hacia las nueve y media y no aguó una inauguración marcada por la presencia del carismático Michael Nyman.

Nyman, un elegante señor coleccionista de gafas de pasta al más puro estilo Wim Wenders, pianista y respetado compositor de música ganador de un Óscar, entró por la puerta principal acompañado de Silvia Beck, la directora del documental inaugural sobre su figura.

El público invitado tomó sus asientos mientras las azafatas del festival, vestidas con bombín inglés, guiaban a Nyman y Beck hasta sus butacas. Seguidamente tomó la palabra Cristian Pascual, director del festival, quién presentó esta novena edición con un pequeño trailer de lo que podremos ver en esta edición y agradeció la presencia de los asistentes y patrocionadores. En este punto, cedió la palabra a Beck y Nyman quienes presentaron ellos mismos su documental. Sin muchas más dilaciones empezó la proyección de Michael Nyman in progress.

El documental grabado en full HD y alejado de las estéticas al más puro estilo In-Edit como el super 8 o el blanco y negro, retrata un año de la vida del compositor londinense. Beck, su directora, se centra en las labores creativas de Nyman e intenta plasmar sus diferentes fuentes de inspiración combinándolas con parte de su pasado.

Más allá de la elección estética usada por Beck, la directora logra sumergir al espectador en el fascinante mundo de Nyman. Su peculiar forma de inspiración musical, basada en registrar con vídeos y fotografías sus paseos y viajes, acaban por convertirse en obras artísticas de forma autónoma. Uno de sus vídeos titulados Love Train, dotado de un lirismo y una sensibilidad extrema en el que dos hierros de vagones de tren se rozan aleatoriamente, logró poner los pelos de punta a más de uno de los asisentes y dejó claro que Nyman es más que un compositor musical.

El documental finalizó con un prolongado aplauso y la gente se dirigió al hall del cine para tomar el ya habitual refrigerio patrocinado por Beefeater. Con la helada copita en mano, se dio por concluida la inauguración y con ello la salida a once fascinantes días de documentales musicales.

T. Oriol Martínez

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